No tengo tanta práctica para escribir o será
que las ideas se han secado o será que son tantas las ideas que no sé cómo
organizarlas. O será que pienso más rápido de lo que escribo o simplemente no
sé lo que será.
Veo mi blog y me doy cuenta de que hace tiempo
no lo actualizo, los blogs son viejos, incluso de más de un año, pero estoy
decidido a retomar la escritura y mientras pienso en las nuevas ideas switcheo
entre las aplicaciones de mi computadora y me distraigo, necesito concentración
y terminar lo que he iniciado.
A lo
lejos se escucha el martillo y cincel de un albañil. Ligeramente el ventilador
de techo da vueltas y se siente un ligero aire y por enésima vez consecutiva el
ligero zapateo de mi compañero de oficina me aturde la cabeza y me desquicia,
es Sebastián con sus dibujos. Luego una vieja canción de Gloria Travi también
aniquila las pocas neuronas activas a esta hora, es la otra computadora, canción
que es interrumpida por la mala calidad de la conexión a internet. Y allí está Andrea
con sus canciones. Un perro más allá de las calles vecinas se escucha y mi
teclado y mi concentración siguen.
Pienso en lo que estará haciendo mi hija, en
lo fastidiada que debe tener a mi esposa y lo que estarán haciendo… han dado
las dos, es sábado, es fin de jornada laboral es fin de semana. El cerebro no
estará en modo “ON”, pero tampoco lo pondré en “OFF”, será un estado latente de
pensamiento y como decía mi escritor favorito, Ernest Hemingway, dejaré que mi
subconsciente resuelva las tramas de los personajes que hoy se han quedado atoradas.
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